ROPA AJUSTADA EN EL EMBARAZO

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El uso de la ropa ajustada puede causar dolor en un número de áreas del cuerpo durante el embarazo. Esto incluye el abdomen, el pecho y los brazos. El tamaño del sujetador de una mujer puede aumentar tanto en el elástico alrededor del centro y de la propia copa. Los sujetadores muy ajustados pueden causar dolor en los senos, las axilas y la espalda. A medida que la mujer se acerca al parto, los senos pueden ser más susceptibles al dolor o las complicaciones por los sujetadores apretados. Esto se debe a que los senos se preparan para amamantar cuando el bebé nazca. Poner presión en un área de la mama demasiado tiempo puede causar que los conductos de la leche se tapen, incluso antes de que una mujer esté amamantando. El resultado puede ser dolor, enrojecimiento y un nudo.

El uso de ropa muy ajustada ya sea embarazada o no, puede ralentizar la circulación en el cuerpo. Al principio del embarazo, los vasos sanguíneos de la mujer se expanden en preparación para el mayor volumen de sangre que se desarrolla para proporcionar a la placenta y al bebé. Antes de que el volumen de sangre aumente para llenar los vasos, una mujer puede experimentar hipotensión o presión arterial baja, fácilmente. Ejemplos de esto incluyen ponerse de pie rápidamente desde una posición de rodillas, sentado o acostado. Las prendas ajustadas en las extremidades, como los brazos y los muslos, pueden cortar la circulación de la sangre y crear un entumecimiento o sensación de hormigueo.

Una braga excesivamente ajustada puede producir molestias abdominales e inguinales, además de favorecer la candidiasis vaginal, muy frecuente durante el embarazo. No existe ninguna contraindicación para emplear ropa interior tipo tanga, siempre que resulte confortable y no produzca irritación en la zona inguinal o perianal.  Los tejidos que se recomiendan son los que presentan un alto porcentaje de algodón. Se recomiendan  aquellas con una zona absorbente que permita disminuir la sensación de malestar y la humedad asociada al aumento del flujo vaginal durante la gestación.

Durante el embarazo es frecuente que los pies se hinchen, por lo que muchas mujeres también necesitan calzar zapatos un número más grande de lo habitual. En cuanto al calzado recomendado para embarazadas, lo mejor es que guardes los tacones altos para ocasiones especiales –y siempre que no vayas a tener que permanecer mucho tiempo en pie–, y a diario uses zapatos de horma ancha, con un tacón de tres centímetros, y que te proporcionen una sujeción apropiada.

 

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