Entonces lo cogí en mis brazos, sentí como se movía en ellos y se acurrucaba, como buscando adaptarse a mí y me miró con esos grandes ojos. Acerqué mi mano a la suya y me cogió el dedo con fuerza, como si no quisiera soltarme nunca más y entonces lo supe. Supe que lo más maravilloso del mundo había llegado y que las lágrimas que caían por mi rostro no eran fruto del miedo o la duda, sino de la más absoluta felicidad”.Lo cogí en brazos, aparté la mantita de su cara y ahí le vi por primera vez. Creí que sentiría algo, una llamada o una señal, algo que me demostrara que ese era mi hijo, que estábamos unidos por lazos invisibles… sin embargo no sucedió nada de eso. Acerqué mi dedo a su mano para que lo agarrara y lo hizo. Me encantó sentir su manita con esos largos y delgaditos dedos abrazando el mío y observé sus uñas amoratadas antes de volver a mirarle a los ojos y hablarle: “iker, guapo, soy papá…”.

No lloré. Creí que lo haría pero no lo hice. Noté un ligero humedecimiento, pero no lo suficiente como para crear una lágrima. Entonces me di cuenta de que adoraba tener a mi hijo en brazos, pero que los lazos que esperaba que existieran como algo místico que nos uniera no estaban ahí, o al menos yo no los sentía.

Poco a poco, día a día, con cada sonrisa, cada pañal, cada lágrima, cada abrazo y cada juego los lazos se fueron creando hasta el punto que, sólo hablar de él, me hace sentir emociones que guardo sólo para él.

 

Resultado de imagen de la primera vez que ves a tu bebe

y  es imposible imaginar poderlo conocer  antes de nacer…. no hay palabras, tenemos la posibilidad de conocerlo en las Ecografias 5D. Super emocionante.

 

 

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