LA ROPA EN EL EMBARAZO

Olvida las viejas camisas enormes de tu marido y las mallas ajustadas. Se puede vestir bien aunque tengas una gran barriga e incluso algunas tallas más.

Acabas de descubrir que esperas un bebé y probablemente la última de tus preocupaciones en este momento será pensar en qué te vas a poner cuando tu vientre, ahora liso, se haya expandido hasta alcanzar volúmenes nunca imaginados. Pero conviene estar preparada e ir anticipando tu armario de embarazada.

Cuando la tripa sea grande y tus piernas estén hinchadas y doloridas por el aumento de peso y la retención de líquidos, te dará una enorme pereza salir a buscar las tiendas para

– Evita usar tejidos rígidos que puedan producir irritaciones en la piel

– Si llevas calcetines, usa aquellos que no compriman demasiado para permitir la buena circulación de la sangre. Sobre todo porque en este período porque es fácil que se produzca la hinchazón en tobillos.

– Evita los tacones altos, no sólo te resultará complicado llevarlos ya que tu centro de gravedad está desplazado, sino que no son buenos para la circulación y pueden provocar la aparición de varices.

– Durante los meses de calor, evita los colores oscuros, ya que absorben más el calor del sol y provocan una mayor sudoración.

la ropa adecuada para esta etapa de tu vida. Surge entonces la tentación de ponerte lo que tengas a la mano -aquí es donde entran la ropa de tu marido y las muy extensibles mallas de elásticas- y esta situación será más fuerte que tu sentido del estilo.

Una regla de oro es que permanezcas fiel a tu estilo y trates de adaptar las prendas premamá a tu forma de vida. Hoy la oferta es enorme y, si en las tiendas no encuentras nada que te guste – que será una cuestión difícil, porque hay mucho de dónde elegir-, también Internet pone a tu alcance opciones casi ilimitadas.

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