DORMIR CON CALOR

Las mujeres son dos veces más propensas que los hombres a padecer trastornos del sueño. Las modificaciones hormonales cíclicas son las principales causantes de esta mayor incidencia entre el sexo femenino.

Pero no hay que olvidar otras razones, como la mayor presión social a la que están sometidas o la mayor incidencia de los trastornos depresivos.

Si a todos estos hechos biológicos, sociales y personales le añades los inconvenientes propios de un embarazo, la ecuación es peligrosamente inversa: cuando más necesitas descansar, más complicado lo tienes. Y en pleno verano, con el calor que hace… ¡más difícil todavía!

¿Cómo puedes evitar que Morfeo, el dios del sueño, te deje abandonada para irse de vacaciones?

Recientes estudios ponen de manifiesto que 6 de cada 10 embarazadas tienen problemas para dormir. En el último trimestre de gestación, hasta un 95% de las mujeres reconocen haber tenido alguna dificultad para conciliar y mantener el sueño. En ello influye el volumen del vientre, la necesidad de ir al baño con más frecuencia, las dificultades para respirar… ¡Y las hormonas!

El progresivo aumento de estrógenos y de progesterona, que se produce durante todo el embarazo, reduce la fase REM (Movimiento Rápido de los Ojos, en sus siglas en inglés), de la misma manera que durante los últimos meses de gestación bajan los niveles de cortisol, una hormona íntimamente relacionada con el ciclo del sueño.

Cuando no concilies el sueño embarazada…

 

COMO AFECTA EL CALOR EN EL EMBARAZO

Si estar embarazada ya de por sí hace que suba la temperatura corporal (sobre todo por los cambios hormonales), imagina el embarazo a más de 30º C.

El calor influye (y mucho)  en el embarazo y tiene consecuencias físicas en la embarazada. También puede influir en el bebé e incluso hacer que el momento del parto se adelante. Además, la embarazada debe tener especial precaución ante la llegada repentina de olas de calor.

Las altas temperaturas hacen que se contraigan los vasos sanguíneos como método de ‘enfriamiento’. Por eso a muchas personas se les hinchan los pies. Algo mucho más visible en las embarazadas, ya que su temperatura interna aumenta durante la gestación. El calor puede desencadenar un tipo de estrés en la embarazada que induce a la aparición de contracciones uterinas y hace que aumente la producción de las hormonas que desencadenan el parto (la oxitocina y la prostaglandina).

Muchos ginecólogos creen que durante las épocas de calor aumentan los partos prematuros. De hecho, los últimos estudios demuestras que las altas temperaturas acortan la duración del embarazo.

El calor puede convertirse en una situación de riesgo cuando se produce a un golpe d ecalor. Y éste se da cuando la temperatura corporal de la embarazada sube a más de 39º C. Aparte de la alta temperatura, los síntomas de un golpe de calor son:

– Piel enrojecida y seca

Pulso acelerado y dolor de cabeza

– Mareo, vértigo

– Vómitos

Ante cualquiera de estas señales de alarma, debes acudir de inmediato a urgencias.Resultado de imagen de embarazadas con calor