CUTIS EN EL EMBARAZO

La cara en el embarazo sufre una serie de cambios normales y dependiendo del caso, no debemos alarmarnos y observar estos cambios.

Tu embarazo detiene la caída del cabello y lo mejora, luces un pelo fuerte y brillante. Aunque otras mujeres notan que se les ha vuelto más frágil y graso. Si te ocurre esto último, lávalo con frecuencia y aplícale una crema regeneradora.

En el caso de la cara, tu cutis se embellece, esto se debe a un aumento del flujo sanguíneo, el cual mejora la irrigación cutánea y proporciona una piel con mayor luminosidad, pero estos síntomas son a rasgos generales, ya que también se dan algunos casos en los que aparecen granos y se agrava el acné. En otros casos aparecen manchas oscuras en la frente y las mejillas, para ellas, deberemos aplicar una crema de protección total antes de pisar la calle.

En los ojos te puede aparecer un edema ocular, que puede provocar una perdida de nitidez en la visión. Algunas mujeres notan que su mirada ya no es tan resplandeciente como de costumbre. Incluso notan que sus ojos han cambiado de tamaño. Hay que tener paciencia durante el tiempo de embarazo.

Tu nariz está algo reseca y congestionada, incluso te cambia el tono de voz. Utiliza suero o agua marina, pero nunca utilices sprays nasales por su acción vasoconstrictora. Si sufres alguna hemorragia nasal sin importancia, es a causa del aumento del riego sanguíneo, no es ningún factor de riesgo.

En la boca puedes sufrir gingivitis y las encías se vuelven extremadamente sensibles a causa de la fragilidad de los vasos sanguíneos, es conveniente acudir al dentista para hacerte una limpieza de boca. Para tratar la gingivitis, haz enjuagues y utiliza un cepillo de dientes suave. la alegría de traer una nueva vida al mundo hace posible soportar cualquier cambio y mirar con optimismo el futuro acontecimiento.

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ROPA AJUSTADA EN EL EMBARAZO

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El uso de la ropa ajustada puede causar dolor en un número de áreas del cuerpo durante el embarazo. Esto incluye el abdomen, el pecho y los brazos. El tamaño del sujetador de una mujer puede aumentar tanto en el elástico alrededor del centro y de la propia copa. Los sujetadores muy ajustados pueden causar dolor en los senos, las axilas y la espalda. A medida que la mujer se acerca al parto, los senos pueden ser más susceptibles al dolor o las complicaciones por los sujetadores apretados. Esto se debe a que los senos se preparan para amamantar cuando el bebé nazca. Poner presión en un área de la mama demasiado tiempo puede causar que los conductos de la leche se tapen, incluso antes de que una mujer esté amamantando. El resultado puede ser dolor, enrojecimiento y un nudo.

El uso de ropa muy ajustada ya sea embarazada o no, puede ralentizar la circulación en el cuerpo. Al principio del embarazo, los vasos sanguíneos de la mujer se expanden en preparación para el mayor volumen de sangre que se desarrolla para proporcionar a la placenta y al bebé. Antes de que el volumen de sangre aumente para llenar los vasos, una mujer puede experimentar hipotensión o presión arterial baja, fácilmente. Ejemplos de esto incluyen ponerse de pie rápidamente desde una posición de rodillas, sentado o acostado. Las prendas ajustadas en las extremidades, como los brazos y los muslos, pueden cortar la circulación de la sangre y crear un entumecimiento o sensación de hormigueo.

Una braga excesivamente ajustada puede producir molestias abdominales e inguinales, además de favorecer la candidiasis vaginal, muy frecuente durante el embarazo. No existe ninguna contraindicación para emplear ropa interior tipo tanga, siempre que resulte confortable y no produzca irritación en la zona inguinal o perianal.  Los tejidos que se recomiendan son los que presentan un alto porcentaje de algodón. Se recomiendan  aquellas con una zona absorbente que permita disminuir la sensación de malestar y la humedad asociada al aumento del flujo vaginal durante la gestación.

Durante el embarazo es frecuente que los pies se hinchen, por lo que muchas mujeres también necesitan calzar zapatos un número más grande de lo habitual. En cuanto al calzado recomendado para embarazadas, lo mejor es que guardes los tacones altos para ocasiones especiales –y siempre que no vayas a tener que permanecer mucho tiempo en pie–, y a diario uses zapatos de horma ancha, con un tacón de tres centímetros, y que te proporcionen una sujeción apropiada.